Cambiar limosnas por lectura

Philani Dladla es un joven sudafricano que, en lugar de pedir limosnas como muchos jóvenes en extrema pobreza en su país, ha conseguido una forma de conseguir dinero: la promoción cultural. En una de las calles de Johannesburgo, Dladla se sienta en su autoproclamado en la acera de Empire Road y ofrece reseñas de libros a las personas que pasan por allí. Y si las reseña les llama la atención, entonces les vende el libro.

Philani, quien no tiene reservas para leer y comentar sobre ningún género, dice que desea ser un “proveedor de felicidad y conocimiento” para todo tipo de lectores. Su tarea comenzó cuando un hombre les dejó a él y a su madre, una trabajadora de la salud, 500 libros como herencia. Desde entonces los vende entre 10 y 100 rands sudafricanos, un margen equivalente a 80 centavos de dólar y 8 dólares. Los libros más caros no son aquellos de mejor encuadernación o tamaño: Dladla reserva el más alto precio para aquellos títulos que más le gustaron. El dinero lo utiliza para cubrir sus gastos y comprar comida a sus amigos en situación de indigencia. Entre sus autores preferidos destaca el novelista John Grisham, pues según Philani “él trata la justicia social y creo que eso es algo que hace falta en el mundo”.

Fuente: prodavinci.com

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