Señales – Mario Benedetti

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El azar nos ofrece su doble vía, vos con tus soledades, yo con las mías… y eso tampoco. Si habito en tu memoria no estaré solo. Tus miradas insomnes no dan a basto, dónde quedó tu luna la de ojos claros… mírame pronto antes que en un descuido me vuelva otro. No importa que el paisaje cambie o se rompa me alcanza con tus valles y con tu boca.
No me deslumbres, me basta con el cielo de la costumbre. En mis manos te traigo viejas señales, son mis manos de ahora no las de antes.

Modelo para armar – Julio Cortázar

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No se lo diría nunca, que su nombre me llegaba como los perfumes que atraen y repelen a la vez,como la tentación de acariciar el lomo de una ranita dorada sabiendo que el dedo va a tocar la esencia misma de la viscosidad.
Cómo decirlo a nadie si tú mismo no podrías saber que la mención de tu nombre, el paso de tu imagen en cualquier recuerdo ajeno me desnuda y me vulnera,
me tira en mí misma con ese impudor total que ningún espejo, ningún acto amoroso, ninguna reflexión despiadada pueden pueden dar con tanto encono;
que a mi manera te quiero y que ese cariño te condena porque te vuelve mi denunciador, el que por quererme y ser querido me despoja y me desnuda y me hace verme como soy.